Manuela Serrano: 30 años de su visita a Cajamarca
Manuela,
docente, doctora, viajera, bohemia, humana. Casi toda su vida. Creo que ese
entusiasmo contagiante lo toma de las almas jóvenes, culta vampiresa; jóvenes
con quienes, por largos años ha vivido en su segunda casa, la escuela, y la
enseñanza dinámica del arte, la poesía de la vida.
Ya
puedo verla, bella joven, cursando estudios de pedagogía en Valladolid. Sobre las
verdes riberas del río Pisuerga, una lívida muchacha; hermana, obrera,
estudiante nuestra, corre, para alcanzar mariposas amarillas y petrificadas; quien,
al culminar su carrera, visitó El Salvador, Brasil y Perú. Aquí, en Cajamarca,
Socorro la acogió ese día en 1996, en el jardín de lo soñado. Su entusiasmo por
la enseñanza de la literatura fue tal, que uno de esos años nos regaló a Edgar
y a mí, el folleto villasoletano Crátera Literaria; nada más y nada
menos que con sendos poemas nuestros, allí impresos. Fue en ese entonces,
cuando conocí al escritor, poeta y periodista Fernando del Val, quien ya cuenta
con una nutrida obra publicada. Fue este muchacho de voz adolescente, que
laboraba en Radio Televisión Española, escribe; y hasta se dio tiempo de
realizar una exquisita variación cortazariana; “heterodoxa”; para la revista literaria
que dirijo: Kcreatinn Creación y más; que en junio de 2008 presentó un
celebérrimo número homenaje a Julio Cortázar: “Apología a un Cronopio”, en la
Sala Capulí.
Manuela,
entusiasta, quien nos convoca año a año a los poetas y escritores; músicos y
oidores de buena literatura. Recorre también algunas otras ciudades, dando
talleres y charlas amenas. Ella está aquí, canta, baila; siempre sonríe. Calza alpargatas
plateadas; lleva al cuello un chal o lo que se quiera llamar, como de un tul
colorido danzando en una sala llena de antigüedades y bocadillos. Cree que esa
bufanda la va a proteger de este friecito serrano y tropical de Cajamarca. Yo
creo que más la hiela. La cercana remotidad de esta última noche la coloca de perfil,
para no pensar en el mañana.
Ahora
mira de soslayo a la tribuna. Sale del recinto de invitados poetas, músicos y
demás, amigos entrañables. Toma vuelo con su chal colorido. Teatraliza un poema
de Lorca. Vuelve a su sitio. Su perfil de esfinge estilizada evoca al Pisuerga
ahogado en núbiles penas que volverá a cargar; desde el Jirón Amalia Puga hasta
Valladolid. Y nadie sabe si volveremos a encontrarnos, se despide. Recalca,
apostada en las escalas de invierno: pero quizá mañana o ya no mañana,
volvamos a encontrarnos.
El
tiempo te construye, Manuela. El olvido te permanece. La memoria te guarde; o,
quizá, antes de todo, sigamos vivos en los libros y los escritos que siempre
nos juntaron en esta casa, jardín de lo soñado
¡Gracias
por todas las albas de colores, los talleres de centón, teatro y haiku;
gracias por las gratas conversaciones! Por recordarnos que siempre estuvimos
ebrios de vida, estos treinta años; por juntarnos en “una mañana eterna”, como
diría César Vallejo, a desayunar empanadas, choclos y panecillos de yema, en
casa de la señora Socorro, matria, innúmera llavera que sabe abrir la
casa verde para jugar. Y, desde luego, mucha poesía que rebanar.
La
recia guerrera, periodista y enfermera Carmen, nos narra a capella, un
relato poderoso. Llama a la condecorada. Le tiende con tacto de araña la
medalla de honor, firmada por todos nosotros, gentes humildes y cultas yantando
deliciosos bocadillos, una copa de vino, una llamada telefónica desde Ciudad
Mental. Quienes sólo le pedimos a Dios “que el alma no nos sea indiferente” [Mercedes
Sosa dixit], canta la trovadora Noemí.
Quizá
el alma de un vagabundo que también nos escuchaba en la esquina de la casa
verde, como la llama el hijo Eduardo, también otee una despedida, o quizás un “hasta
luego”; o quizás hasta el otro año; qué sé yo, la estación de los dormidos o un
buen sueño despejado.
Referencias
Prieto,
O. “¿Qué era un centón para los griegos? Preceptiva y realidad de una forma
literaria no tan periférica”. Revista Myrtia, n° 23; año, 2008, pp.
135-155. Universidad de Valladolid. Rescatado de:
https://es.scribd.com/document/60037369/QUE-ERA-UN-CENTON-PARA-LOS-GRIEGOS
Jack
Farfán Cedrón
septiembre
6 y 7, 2026

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