NACIENDO AL AMOR PRIMIGENIO, Jack Farfán Cedrón
Tuve un sueño durante el cual
Oh diosa de nácar soleado
Colocabas piedras preciosas
Sobre un cesto
Con la ilación parsimoniosa
De un río silencioso
Que nace siempre
Cuyo infinito transcurso
Jamás toca a fin
El mar de la sabiduría
Tan lejos te has vuelto a repetir
Sueño maravilloso
Aparecer sagrada recorriendo ríos que tú misma
creaste
Amor mío
No se precisa llevar una vida
Lejos del amor primigenio
Desatada estarás
Flameando
Desde un principio de piedras preciosas
Bella mía
Espuma de ebriedad posible
Si te bebes el espíritu de las personas
A quienes se torna posible alumbrar
La lucidez
La calma
Ahora vienes
Como si se mantuviera intacto
El precipicio
El arrullo de tus manos veloces
Retuvo otras aguas que bebo
Sin remedio
Triste arrepentida de mí
Del lunar que yo significaba
En medio de tus ojos infinitos
Tan calmos
En verdad si supieras que me basta verte
Inclinada en la orilla de un principio
Únicamente lo rememoras
Cuando lloras dormida
Y yo muero despierto
Amor mío
Porque mirando ahí abajo
Recrearás el infierno precioso
Callarnos juntos en la misma dirección
Espíritu surgido entre la rosa y el diosecillo
dorado
Sangraba derruyéndose sobre puestas de sol
Y montañas inmutables
Hasta terminar con la tregua en esta tierra
Esperándonos este bello sufrimiento
Retardarnos la tregua
Tomarnos hasta el precipicio
¡Ah! sernos mutuos seres veloces
Mirados hacia dentro
Sin más remedio que perpetuarnos intactos
En la contemplación que no termina nunca
Con los ojos del amor
Que de oscuro en el alma de las fuentes oscuras
Promete
Donde solos
A un parpadeo
Yace la felicidad de religarnos
A levantar la vista
A una breña inocultable
Arrodillarnos juntos
Crear esa primera vez de fijos en el mundo
De los mirados
Enajenados de abrazo
Hasta que de las arenas surja el mismísimo
Templo del tiempo
Blanquísima cuya edad petrificada
Para mi primer beso
Negando todos los encuentros carnales
No valen sus repeticiones lascivas ni nada
Cuando todo lo que toca vale por los mundos
De la primera vez sin sonido a pausas
Y dormirnos juntos casi estatuas de sal
Condenadas a llama interminable
A beso detenido
Mía por siempre
Hasta que la inmortalidad nos separe o nos fusione
Jack Farfán Cedrón

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