"Etérea al fin, la agonía", por Jack Farfán Cedrón
Flotante en los signos impares de la creación
Absoluto espectro
Ventanas de par en par
Hacia la sangrienta conmoción
Pálidos confines
Seré aguja insomne para entrar
A la clarividencia detenida de tus ojos
En que la noche vidriosa
Inventará vestigios
Para recorrer el camino perlado
El monte de iris
Contraída pared de ventisca
Donde ya no existe Eolo ni Eros particular
Para que una desconocida pesadumbre
Se arrogue arrullarte
Cachorra de pantera negra
Que hubiere nacido del rayo espantoso
Y a la vez repleto
Empapado de pasión
En que la culpa destella
Flama pura
Ojos chocando hasta encenderse
Varadero de cosas inconclusas seré
Herrumbre rocas reventando
Choque reflejado de oro blanco
Los pinos y sus coposas arboledas
En la noche infinita quemándome los ojos
El corazón se roe en cada sístole
Pugna por reventar deseo
Despojado del llanto
¿Para qué ir a parar
a tanto signo oscilando
entre la ruina?
¿Para qué desearte?
Ya no volverás a estar rozándome los labios
Ya no rociarás de bendiciones mis sueños
La tempestad fulgurante en que acecen
Mis más humanos sentidos
Se magnifican
Silentes
Temo por tanto deseo
Sé que enloqueceré
De tanto amar lo que no está
¡Insano de mí!
¡Soñando un paraíso florido!
Y tú paseas
Por mi campo magnético
Ilusorio
Máscara de mis más sacros sentidos
Desnuda
¡Ah!
Me acercas la manzana del pecado
Con hambre caballuna la engullo
Me sumerjo en ti
Condenado a ser desterrado
Del jardín sereno en que sitiamos
La divinidad
¡Ah!
¡La divinidad ante nosotros prosternada!
¡Ah, princesa deleitosa!
¡Pura carne vibrando!
¡En mí, en mí, en mí!
Etérea al fin, la agonía
El vuelo del ave que no cesa
El ángelus perdonador
Los ojos chocándose
El más puro deseo
Sucumbir
Como un condenado a vuelo infinito
A la hoguera más candente de tu sexo
Jack Farfán Cedrón
[marzo 31, 2026]

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