LA POESÍA DE EDGAR MALAVER NARRO

LA POESÍA DE EDGAR MALAVER NARRO



La captura del instante con el silencio de las palabras se asemeja al haiku y a los koans Zen chinos y japoneses. Tarea ardua, cuanto legible para captar el instante que sucede. El paisaje, los sentimientos que este produce, es la filosofía del haiku y Edgar Malaver Narro (Cajamarca, 1974) lo ha asimilado a lo largo de su vida, desde que dirigía Simbiosis, en 1997, un colectivo de artistas que en Cajamarca señalaban la ruta sensible del mundo.
En 1999, el joven Edgar, junto a su contertulio Jack Farfán Cedrón, lanzaron una plaquette de poemas, de corte surrealista, cuyo frontispicio, un bello prólogo, fue apadrinado por epígrafes y paráfrasis de grandes peruanos, alarifes de la palabra que más dice por lo que no dice: Javier Sologuren, Enrique Peña Barrenechea, César Moro, Emilio Adolfo Westphalen. Fantasmas benignos que parecían saludar el sencillo libelo. El proyecto literario se titula Voces Muestra de Literatura Contemporánea y el último y sexto número circuló hasta 2020. Wojtek Siudmac, Víctor Amado Portal, Cusimano, entre otros surrealistas ilustraron una serie de números, a mi ver, bien escritos.
Hacia 2001, Malaver Narro lanza el poemario Mitos de la Soledad, que enmudeció a la crítica local, en tanto que la nueva propuesta, llamémosla neo-surrealista había de encandilar los sentidos de los lectores y lanzar nuevas propuestas en lo que, hasta en ese entonces se había leído en la ciudad: propuestas neobarrocas, conversacionales y hasta sonetos preocupados más en la forma que en el fondo.
Mitos de la soledad (2001), llegaba para encender la llama poderosa surrealista; y hasta hoy se quedó en el horno humano de los sentidos más puros. El intimismo propalado en este poemario gana reino. Imágenes pobladas de metáforas que tienen como inspiración la naturaleza. La imposibilidad de sus constructos imaginéricos se da en versos como “una alfombra de luciérnagas”, “se han partido en navajas los espejos”, se encumbran a la mitología de un verdadero lírida del purismo, de la guerra espiritual, deliciosa entre los dioses, que nos invade durante la esclavitud de la imaginación.
Un vasto territorio por escribir nos queda, de aquí en adelante. Collage Fractal aparece en 2007. Estos poemas visuales son herederos del surrealismo más puro. Ya el peruano César Moro en la década del 30 nos tenía acostumbrados a su irreverencia y su desmesurada imaginación con estos preciosos artefactos.
El 2011 aparece Oráculos del Plancton (Fondo Editorial de la Municipalidad de Cajamarca), que compendia Mitos de eternidad, Besando al viento y Oráculos del Plancton. Un acierto editorial que se mantenía vivo; hasta la aparición de Elogio del silencio y La ruta de las horas; que, en 2024, fueron merecidamente publicados, no sólo manteniendo la poesía de Malaver vigente, sino, con sendos primeros premios en los “II Juegos Florales Nacionales 2022” y “Vanguardia Literaria 2024”, en Trujillo y Cajamarca.
La posibilidad de que un premio consagre al talento es a veces injusta. Pero también es un indicador de que el talento se impone por sobre las aguas procelosas de las redes y la inteligencia artificial. La máquina no nos va a ganar, esa es una suerte de caleidoscopio que ya está echado sobre la hierba del destino. Porque la poesía es un destino; porque los autores de la historia del viento jamás apagarán la tea asombrosa de la poesía; que, en tiempos de angustia, nos sirve para llorar, en silencio, para que luego de amainada la tempestad, todo ocurra como en la hora de la felicidad, que se resume en un buen libro.

mayo 29, 2026

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