EL SOL CREPUSCULAR, por Jack Farfán Cedrón

 



 

Si tarda la gota que roe la piedra,

si ves ondas lunares cuando pasa

el gato tras la cortina serpenteante.

 

Y el beso cercano de Luna crecida,

es sueño extinguido,

moribundo, parpadeante,

Dios riendo

mientras planeas

irte con los ojos

al borde del lecho.

 

En la entereza,

en la templanza,

en la parpadeante voluntad

que hace todo lo imposible

al despertar,

echando a andar la vida misma,

y no las gotas de perfume

perdonadoras.

 

¡Crisantemos el corazón!

Liliáceos, granates, amarillos.

 

¿Para qué penurias?

 

No se cuezan las penas

dentro del tiesto de las ansias.

Igual, si marchitas;

ello que te acongoja, pasará.

 

Valga la pena

hachar el témpano de la realidad.

¡Eso es ficción!

Tirar los bloques de realidad,

atrapar aves imposibles;

para que la imagen sea poema,

para que la paleta cree

lo que jamás crearán los sueños.

 

Porque los sueños disfuman

al despertar,

como la lógica traza el plano

de lo que mañana sucederá.

 

Ahí que Dios sonría;

para que,

viviendo el futuro

permanezcas;

tentando tus últimos segundos.

 

Alargarás la mano buena del sueño,

ese último despertar

a la imagen opuesta del espejo

que sonríe el próximo berrido

alumbrando un Sol crepuscular.


© Jack Farfán Cedrón, 2026

dic 31, 2025

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