AMOR ABSOLUTO, por Jack Farfán Cedrón
Floreces,
nocturna,
en el cielo de tu boca.
Qué reirás en tus pensamientos
si la puerta al caer
libera nuestros muros interiores,
nuestros instintos más puros.
Revelará el cieno
vuestros más sagrados besos,
la rosa de los vientos,
el sello del Rey David,
la impura separación
de cuerpos que al tocarse
destellan sagrada luz
al precipicio del mundo.
Otrora velarás
por invernas salvajes
de tus más hermosos sueños;
otrora,
en la estación donde aún pernoctan
aquellos gatos
el improbable destino de esferas
en que reposa
la música de estos mismos cielos;
por donde damos un viaje tan blondo,
que ninguno de los dos da por
terminado.
Floreces, nocturna,
como los últimos colores
de las flores de palma,
con el naranja incandescente de las
puestas
y lúdicos nacientes de ojos de agua;
donde pernocta,
donde yace
un latido flujo de sangre aún viva,
signo del amor absoluto.
© Jack Farfán Cedrón, 2025

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