DONDE EL AMOR ES VERBO, por Jack Farfán Cedrón
T entarás al mundo con pasos de ángel llorando lágrimas de carne; traspasando tu misma careta imposible que no es claroscuro ni penumbra, ni luz que borra todo simulacro de claridad imposible. Inventarás milagros; ¡Oh, luminaria! de lo que nadie creyó, aflorara, azucena de muerte eterna, que en la conflagración inmortal renaciera santa; eterna, amada; con la respiración clepsidra, abandonada a un ser vivo de latidos. Inventaras el verbo, el amor callado que traspasa al ruido, a la pólvora rugiente, al mal de azufre, para domeñarlo, como la Virgen María a la sierpe. ¡Santa que eres y que nombras!, ¡el más maravilloso sueño! ¡que nace de la luz!, ¡y en luz de mar termina!; si únicamente duermes, para crearme, con la completa lucidez de quien calla todo lo que ama. Inventaras el abismo al que saltar, a oscuras, si blandamente; si, plena en los oficios de ser alada,...